¿Se puede co-crear un reportaje de fotos con personas que no tienen ni idea de fotografía?
La Co-creación es el primero de lo que llamo los 7 pilares de la Fotografía Vivencial.
Cómo nació esto de co-crear una sesión de fotos
En un momento dado me di cuenta de que no me gustaba hacer posar a las personas, porque me daba mucho corte. Me daba corte porque sentía que les «bloqueaba su forma de ser».
Sentir eso me incomodaba muchísimo, así que procuraba ir rápido para incomodar lo menos posible. Esto hacía que no me tomase el tiempo necesario para poner los parámetros (ISO, diafragma y velocidad) correctos, y por ende las fotos no me salían enfocadas o correctamente iluminadas. Mi prioridad era que la persona «sufriera» lo menos posible. Pero por otro lado las fotos tenían una naturalidad especial, que cada vez fui afinando más.
Así desarrollé una manera de tomar fotografías muy mía. Mi prioridad eran las personas: que tomarse fotos no fuese un estrés por la hora, el lugar, el outfit, la pose, el tiempo y las mil variantes que suponía por momentos hacer malabares para que el reportaje estuviera «a la altura» de lo que se suponía era correcto.
Mis primeros reportajes eran de familias, con niños pequeños. Recuerdo que me preguntaban: «¿Dónde vamos? ¿A qué hora? ¿Qué nos ponemos?». Yo les respondía: «¿Dónde os gusta ir? ¿Con qué ropa estáis cómodos vosotros y los niños? Seguro que hay una serie de prendas que son las favoritas, ¿no? ¿En qué momento del día los niños están más disponibles?».
Ahora, veinte años después, me doy cuenta de que estas preguntas ya marcaban un estilo diferente de hacer, y el resultado también era diferente. Porque no había estrés ni miedo.
He de reconocer que esta manera de hacer generaba cierta desconfianza: «¿Cómo es eso de que la hora da igual? ¿La ropa da igual? ¿El lugar da igual? ¿Qué fotos quedarán?». Y era increíble cuando recibían las fotos: «¡Son fantásticas! Nunca hubiese imaginado que saldrían así de bien, porque no hemos hecho nada especial». Y ahí mismo estaba el secreto: no hacer nada especial, si lo que se quería guardar era el cotidiano.
Y así, lo que al principio sentía yo como un hándicap en mi manera de abordar a las personas (por un «excesivo» recelo a hacerlas posar) se convirtió en un diferenciador que devino en mi «marca registrada» de Fotografía Vivencial.
De las familias a la marca personal
Esta manera de hacer la apliqué a todas las variantes de reportajes: bodas, eventos y también marca personal. A las preguntas de «¿dónde haremos las fotos?, ¿qué me pongo?», yo siempre respondía con más preguntas: «¿Qué lugar de la ciudad te gusta más y te sientes más cómoda o inspirada? ¿Con qué ropa vas a trabajar o atiendes a tus clientes? ¿Cuál es tu rutina? ¿Qué color te gusta? ¿Qué fruta es tu preferida?».
Co-crear un reportaje de fotos se traduce en compartir y estar «dentro» de la misma «burbuja» energética de la persona o situación que se fotografía. De lo contrario, la persona deviene en un «objeto» visual que se ha de ir colocando de una determinada manera y en un determinado lugar para un objetivo que no siempre tiene en cuenta la esencia de la propia persona o la marca.
Claro que esta manera de hacer es para un público determinado y para un resultado que tiene más que ver con lo cotidiano, lo cercano, y para un tipo de profesional o marca que da prioridad a lo genuino, a lo imperfecto, pero ojo, a lo imperfecto de verdad, no a «modelar» o «simular» lo imperfecto.
Qué es co-crear para mí
Para mí, co-crear es vincularme, acercarme, preguntar, aceptar sugerencias y, sobre todo, respetar posturas, maneras de ver, de sentir, de crear. Cuando abro la puerta a la co-creación, sé que muchas fotos no las haré. Pero también resulta que muchas otras fotos que ni soñaba con hacer, de repente, puedo hacerlas, porque la persona fotografiada se siente realmente parte y toma las riendas de la sesión. Y es ahí cuando siente la confianza necesaria para dejar salir de ella lo que ha de salir, de su proyecto, o incluso emergen nuevas posibilidades a partir de jugar y co-crear una fotografía para expresar algo que de repente se hace evidente.
El miedo se convirtió en confianza
Hace poco tiempo me di cuenta de que esta supuesta limitación que yo sentía, esto de «no saber» hacer posar, era en realidad un miedo convertido en una posibilidad, que abre una ventana a quienes fotografío que de otra manera jamás se hubiesen animado a tomarse fotos.
Co-crear un reportaje es que ambas partes vayamos más allá de nuestros miedos: la persona fotografiada porque se anima a ser mirada sabiendo que puede decidir cómo ser mirada, y también puede delimitar el cómo y desde dónde, y desde mi lado, confiar en el proceso incondicionalmente, porque al final del reportaje estarán ni más ni menos que las fotos que eran necesarias para esa persona, ese proyecto, etc.
Claro que hay quienes posan, pero cuando las personas deciden posar, lo hacen después de un largo rato co-creando, porque co-crear es también jugar. Pero para jugar se necesita una confianza mínima y un vínculo mínimo para que la creación del juego se sienta real.
Por eso la sesión no la impongo: la co-creamos juntas y por eso las fotografías que entrego están siempre vivas y se pueden reeditar, no me importa, y de esto hablaré en otro post.
La foto analógica de este post me la tomó Pili durante el reportaje que le hice y co-creamos para su marca personal =)
Gracias Pili!!! por cierto esta es su web